Human Remains (Jay Rosenblatt, 1998)

Posted on 30/10/2010

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Recordar a los personajes más terribles del siglo XX como criaturas completamente malvadas, monstruos sobrenaturales incapaces de hacer algo bueno y alejados de todo aquello que consideramos humano resulta ser tan malo como no recordarlos del todo. Si pensamos en estos personajes como algo fuera de este mundo nos arriesgamos a no prestar atención a los procesos que los llevaron a realizar las atrocidades más grandes del siglo pasado y por tanto nos arriesgamos también a que personajes como ellos vuelvan a surgir.

Lo que nos presenta Rosenblatt son momentos de películas de archivo acompañados por una narración que imita las voces de los personajes pisada a su vez por un doblaje en ingles. En estos fragmentos los sujetos terribles y sobrenaturales se presentan a nosotros como humanos con deseos, gustos y disgustos. Las figuras inalcanzables del mal caen en picada para convertirse en figuras comunes y se nos permite juzgarlos, ajustar cuentas con ellos como con cualquier otra persona.

Es muy interesante el uso de la narración en tiempo presente por voces que imitan la de los personajes ya que nos acercan más a su carácter humano pero a la vez el doblaje que pisa las narraciones nos da una sensación de realidad, nos da una sensación de inmediatez y presencia de los personajes, los personajes aparecen para confesar. Sin embargo lo que me resulta más interesante son las estrategias que usa Rosenblatt para transitar de un personaje a otro. Al terminar cada personaje vemos inmediatamente después una pala que se incrusta en la tierra para cavar un hoyo, después el siguiente personaje se materializa al pasar del film en negativo al film en positivo. El primer personaje muere tras habernos contado rasgos particulares de su personalidad, ajustamos cuentas con el y después lo enterramos. De ésta imagen de entierro sale del mundo de los muertos el siguiente personaje quien se materializa para permitirnos juzgarlo como es debido. La barrera de la muerte desaparece y las confesiones pertinentes se realizan, confesiones no tanto de sus crímenes sino más bien de quienes son, y lo que queda son realmente restos humanos.

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