La Pirámide Humana (Jean Rouch, 1961)

Posted on 30/10/2010

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Si Godard cambió el cine en 1959, Jean Rouch le dio otro giro en 1961. “La Pirámide Humana” es a mi modo de ver el más grande experimento de Jean Rouch y su más perfecta película, por tanto hay infinidad de cosas que decir de manera que me centraré en la que me parece más importante. “La Pirámide Humana” es la mejor clase de dirección de actores que jamás he visto y de igual manera es uno, sino el mejor documental que he tenido la oportunidad de ver.

Jean Rouch utiliza a un grupo de jóvenes en Costa de Marfil como actores para a partir de ellos mostrarnos las implicaciones que tiene el racismo en las personas. Desde el inicio Rouch nos advierte que todo dentro de la película es un experimento, un experimento en el que buscará crear realidad a partir de la ficción: “The camera will not be an obstacle to their expression, but the indispensable witness that will motivate it”. Existen muy diversas formas de dirigir actores, cada director utiliza la que más le acomoda. Una de esas formas es la de darle al actor puntos en los que se pueda sostener, puntos de apoyo desde donde los actores pueden saltar de la forma que quieran al siguiente, este es el método que Rouch utiliza.  Cada actor es libre de llevar a su personaje por el camino que más le guste dentro de los puntos que van a ser marcados por el personaje de Nadine. Para que las actuaciones, que son por definición falsas, se conviertan en verdaderas es necesario un profundo conocimiento del hombre que Rouch por supuesto posee. De esta manera la película se transformará de una de racismo en una de amor gracias a las instrucciones que Rouch le da a Nadine y a sus correctas suposiciones de lo que pasará si ella actúa de una forma o de otra.

Lo que resulta de ésta brillante ficción y de éste modo de dirección de actores es un documental pues las actuaciones se borran a manera que los actores avanzan libremente dejando salir su propio ser: “each discovered his or her unknown image, thus fiction became a reality.” ¿A quién le importa si lo que esta viendo es creado, es ficción, si al final lo que vemos es más real que la película más realista?  Existe una situación dada y a partir de ella el ingenio propio de cada joven dará lugar a actuaciones y diálogos que ni al mejor guionista o director se le hubieran ocurrido jamás, como dice Bresson al referirse a los modelos: “Lo importante no es lo que me muestran sino lo que me esconden, y sobre todo aquello que no sospechan que está en ellos.”

No existe una forma más real de acercarnos a las relaciones humanas que acercándonos a verdaderas relaciones humanas. Una película que pretende adentrarse a éste complicado mundo lo puede hacer de dos formas; mediante un acercamiento a una verdadera situación de convivencia o mediante la creación desde el guión de esas relaciones y de esa convivencia. Ambas formas son válidas y de ellas pueden salir cosas extraordinarias pero si como director no estas abierto a la improvisación, sino estás dispuesto a que la convivencia real de tus actores (personajes) guíe y marque una parte del camino de tu película el resultado es desastroso. Bresson también dice: “No corras tras la poesía. Ella sola penetra por las junturas (elipsis).” En el caso de la dirección de actores las junturas bien podrían ser las uniones, las relaciones, las junturas entre los modelos, la convivencia real que se da entre unos y otros. Jean Rouch no corrió tras la poesía y creo un poema.

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