Los Maestros Locos (Jean Rouch, 1955)

Posted on 30/10/2010

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Jean Rouch inaugura con esta película lo que será conocido como documental etnográfico en el que el individuo como tal no interesa y la etnia se convierte en el punto de interés.Para explicarlo de forma más sencilla podemos ponerlo en relación con las películas anteriores, no importa Nanook sino como Nanook es capaz de expresar a la comunidad esquimal. Así pues Rouch realiza una película en la que no existe un protagonista sino muchos protagonistas, cada uno capaz de expresar la secta de los Haouka sí y sólo sí se encuentra inserto en la comunidad.

La normalidad del otro es algo que entra en nuestra mente cada vez que lo observamos. Los usos y costumbres pueden parecernos extraños a veces o comunes y similares a los nuestros en otras ocasiones pero lo interesante no es muchas veces lo que hacen en su vida cotidiana sino lo que hacen en el tiempo festivo, en el ritual. Para entender a una sociedad como a un individuo debemos entender su inconsciente, aquello que da pie a su comportamiento consciente. El tiempo ritual es un tiempo que ha usado el hombre desde que es hombre para escapar del mundo cotidiano y dejar salir todo aquello que esta prohibido en la vida cotidiana. De esta manera el tiempo ritual funciona en la sociedad como los sueños para el individuo en la teoría freudiana, es una manera de lidiar con la represión y todo aquello que somos incapaces de manejar con los medios que nos brinda el funcionamiento social permitido. Así pues la mejor forma de conocer al otro no es conociendo su normalidad sino su forma de lidiar con ella, esto es lo que Rouch nos muestra en “Los Maestros Locos” y por lo que no fue bien recibido por los africanos ni por las autoridades coloniales, siempre que nos vemos realmente a  nosotros mismos nos asustamos y negamos.

Al final del documental Jean Rouch nos presenta a los personajes que participaron en el ritual pero ahora insertos no en la fiesta sino en su mundo cotidiano. Los personajes son ahora muy distintos, parecen ser muy normales y parecen serlo todavía más gracias al contraste que hace Rouch mediante el uso del montaje: nos presenta una imagen del personaje en su vida cotidiana y otra del mismo inserto en el ritual todo conjuntado por la explicación que nos da el narrador de sus actividades diarias. Pero es el diálogo final el que me parece más elocuente para explicar el funcionamiento del tiempo festivo: “comparando estos rostros con los horribles del día anterior no podemos dejar de preguntarnos si estos hombres de África no conocerán algunos remedios que les permitan no ser anormales sino estar totalmente integrados en su entorno. Remedios que nosotros aún no conocemos.” Efectivamente no conocemos tales remedios y muy probablemente no existan tales remedios pues estar inserto todo el tiempo en el entorno es imposible para un ser humano.

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