Nanook of the North (Robert J. Flaherty, 1922)

Posted on 30/10/2010

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Considerada como la película que inaugura el género documental, “Nanook” nos presenta la vida de un esquimal del mismo nombre y su familia en el Círculo Polar Ártico. Todo parece muy normal en el trabajo de Flaherty, se nos da lo que se nos promete, vemos lo que sucede en la vida cotidiana de los esquimales. Así mismo la idea del filme es muy sencilla:

“No me propongo hacer películas sobre lo que el hombre blanco ha hecho de los pueblos primitivos…Lo que deseo mostrar es el antiguo carácter majestuoso de estas personas mientras ello sea posible, antes de que el hombre blanco destruya no sólo su carácter sino también el pueblo mismo. El vivo deseo que tenía de hacer Nanook se debía a mi estima por esa gente, a la admiración por ella; yo deseaba contarles a los demás algo sobre ese pueblo.”

¿Pero es verdad lo que se nos presenta como espectadores? Ciertamente lo que sucede frente a la cámara de Flaherty sucede realmente sin embargo no todo lo que inferimos de lo que sucede frente a la cámara es real. El documental fue realizado en el año de 1922 y para entonces los esquimales ya habían adoptado varios inventos del hombre blanco para facilitar su vida, la caza ya no se hacía con lanzas y arpones, utilizaban rifles que además de ser rápidos ofrecen una gran seguridad para el cazador al mantenerlo alejado del peligro. Flaherty no nos engaña al decirnos que vemos la vida de los esquimales, ni lo hace cuando nos dice que desea mostrarnos el antiguo carácter de ésta civilización antes de que el hombre blanco lo destruya. La película de Flaherty es verdaderamente un documental pues intenta mostrarnos la realidad,  realidad no de Allakariallak (verdadero nombre de Nanook) sino de Nanook.

Un kayak que transporta 5 personas y un perro, la cara de asombro de Nanook cuando ve un gramófono, el interior de un igloo, la pesca de una foca; son elementos no reales que Flaherty usa para mostrarnos una realidad. El kayak no transporta 5 personas y un perro, Allakariallak ha visto mil veces un gramófono, el interior del igloo es más bien el interior de un medio igloo y la pesca de una foca no es más que una brillante actuación. Sin embargo todos estos elementos falseados han introducido en el inconsciente colectivo una imagen (que se ha vuelto real) de los esquimales. Cuando pensamos en la vida de los inuit pensamos en Nanook, habiendo visto la película o no, la imagen que prevalece es la de ese hombre que sobrevive tan sólo con un arpón y un cuchillo en el inclemente ecosistema ártico y que no ha visto un gramófono, viaja en kayak con toda su familia y caza focas y morsas con arpón.

La capacidad que tiene el documental de crear imágenes reales con imágenes falsas se logra gracias a lo siguiente: “Si se trata de filmar a gente distinta a uno, es imposible que actores o actrizes pueda reflejar con todo su histrionismo profesional la vida al natural de los moradores, que pueden interpretar sus propias vidas sin interés comercial”. No se trata de presentar la realidad tal cual es, se trata de presentar situaciones y actores capaces de imitar la realidad de la forma más perfecta posible. Así pues nada podemos criticarle a Flaherty por habernos engañado, nada podemos criticarle por haber creado la imagen que tenemos del esquimal, Flaherty sólo estaba haciendo su trabajo.

A mi modo de ver lo más importante que nos ha dejado Flaherty es esa posibilidad que tiene una imagen creada de generar una imagen real en el inconsciente colectivo, un reflejo generado a partir de un referente que existe sólo después del reflejo, posibilidad que ha llegado a extremos como el perro a continuación (una figura de peluche coleccionable de un husky llamado Nanook).

El Nanook animal de peluche nos recuerda no sólo a Nanook persona sino también a los esquimales, al ártico y al pequeño cachorro que la esposa de Nanook transporta en su abrigo. Sin embargo hay algo extraño en toda esa memoria a la que nos remite. Es interesante como la descripción del cachorro nos pinta un mundo idílico alejado de los grandes peligros de la tundra, un mundo que es factible de ser pensado únicamente desde una mirada paternalista, desde una mirada rousseauniana del buen salvaje. Las imágenes no verdaderas pueden generar imágenes reales pero las imágenes no verdaderas no se pueden apartar del punto de vista que las genera, lo que Flaherty no quería es lo que finalmente termina haciendo: ver a los pueblos primitivos desde la perspectiva del hombre blanco .

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